Migrar por Centroamérica y México: retos y acciones

Migrar por Centroamérica y México: retos y acciones

Entrevista con Oliver Francis Bush, coordinador del Programa de Migración de la Delegación Regional para México, América Central y Cuba, quien presenta las líneas principales de la labor del CICR y de la Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para mitigar las consecuencias humanitarias que enfrentan las personas migrantes.

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¿Qué labor hace el CICR en materia migratoria en América Central, México y Cuba?
El CICR realizó un análisis de situación en la región en 2012 y se percató de las vulnerabilidades de las personas migrantes, causadas por los riesgos que encuentran a lo largo de la ruta migratoria o por los tratos inadecuados que recibían. A partir de entonces, en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los países concernidos por el fenómeno, el CICR desplegó una acción humanitaria centrada en mitigar las necesidades de protección y asistencia de esta población.

Tratamos de que estén cubiertas sus necesidades más apremiantes y, por supuesto, no lo hacemos solos sino apoyados en la Cruz Roja y en colectivos de la sociedad civil que son ya activos en la materia.

¿Cuáles son para el CICR las principales consecuencias y necesidades humanitarias que existen en torno a la migración?
Las personas migrantes se exponen a riesgos diversos, como pasar por territorios desconocidos, quedar expuestos a temperaturas extremas, carecer de acceso a cuidados y servicios sanitarios necesarios en caso de sufrir heridas o enfermedades, utilizar medios de transporte inadecuados, ser detenidos y hasta ser víctimas de abusos, asaltos, violencia sexual y secuestros durante los procesos migratorios en que están inmersos. Sus necesidades humanitarias más apremiantes son transitar de forma segura, poder encontrar lugares donde descansar sin miedo, poder acceder a servicios de salud adecuados, y mantener el contacto con sus familiares, lo que puede ayudar a prevenir las desapariciones. Para el CICR es sumamente importante que las personas migrantes sean informadas de sus derechos y que la dignidad y la integridad de estas personas sean respetadas a lo largo del proceso migratorio.
¿Qué está pasando con la migración extra regional y a qué nos referimos con ese término?
Por migración extra regional entendemos aquella que involucra a migrantes que no son de la región América Central/América del Norte, en su mayoría por haitianos, cubanos y africanos (procedentes de Ghana, Senegal y Somalia, principalmente) y asiáticos (Sri Lanka, Bangladesh, Siria, Afganistán, en su mayoría), que han estado llegando a la región por diversos medios. Hubo un repunte en este tipo de migración a finales de 2015, que se ha mantenido durante este año. Sus motivaciones para migrar son distintas, pero sin embargo se enfrentan a similares riesgos que los migrantes de la región, al utilizar las mismas rutas migratorias.

¿Hay alguna diferencia entre los flujos de migrantes extra regionales y los tradicionales, procedentes de Centroamérica y México hacia EEUU?
Sí. Las personas que migran por El Salvador, Honduras y Guatemala, México y EEUU son principalmente centroamericanos. No es un flujo migratorio nuevo, sin embargo, ha ido creciendo estos últimos años en conexión con la situación de violencia crónica y las faltas de oportunidades en aquellos países. En 2016 se estima que aumentará un 20-25% respecto al año anterior, con cada vez más personas indicándonos que salen de sus países a causa de la violencia. También hay mexicanos que migran por múltiples causas.

Las personas migrantes de origen extra regional tienen que enfrentar en la mayoría de los casos un camino muy largo, a través de muchos países diferentes de los que desconocen la realidad y el contexto en que se encuentran. Con esas circunstancias, el desafío para mantener el contacto familiar es a menudo mayor por razones de distancia, ruptura y por acceso o costo de los servicios de llamadas. Aparte de los cubanos, las personas migrantes extra regionales con frecuencia no hablan español y se ven frente a procesos y exigencias que no entienden.

A pesar de haber algunas personas que están huyendo de conflictos armados (por ejemplo, Siria o Afganistán), muchas de estas personas migrantes no huyen de situaciones de violencia, sino que buscan encontrar mejores condiciones económicas y sociales. Estas personas se ven afectadas por cierres puntuales de fronteras en algunos países, y por la imposibilidad de los países de destino de recibirlos a todos. Sus principales necesidades, a lo largo de esta ruta, son de asistencia muy básica, es decir, alojamiento, salud, comida y contacto con sus familiares.

¿A qué se refieren cuando hablan de necesidades de protección?
Las personas que abandonan su hogar en busca de un lugar más seguro, en muchas ocasiones han sufrido las consecuencias directas o indirectas de la violencia que persiste en el lugar donde residían. Han sido amenazadas o tienen un miedo concreto a que ellos o sus familiares pueden llegar a ser víctimas de la violencia, de abusos o incluso ser privados de su vida.

En la misma ruta migratoria, por no estar familiarizados con esta región (Centroamérica y México) pueden llegar a ser todavía más vulnerables y correr riesgos que ponen en peligro su vida o bienestar. Por su situación migratoria, llegan a ser privados de libertad y a sufrir encierros.

En su acción humanitaria, el CICR busca responsabilizar a las autoridades de los países para que tomen en cuenta los riesgos que tienen las personas migrantes, tanto en su lugar de origen como en la ruta migratoria, y que tomen todas las medidas para protegerlas y responder a las necesidades diversas que presenten. Es importante establecer mecanismos que puedan brindar protección física de las personas que corren un riesgo, y atender sus preocupaciones.

En cuanto a la detención de migrantes, el CICR considera que ésta debe ser una medida excepcional. No obstante, sigue habiendo casos de detención sistemática de personas migrantes.

¿Cuál ha sido la respuesta de los países respecto a la migración extra regional? ¿Qué respuesta espera dar el Movimiento de la Cruz Roja respecto a esas personas migrantes extra regionales?
Los gobiernos de varios de los países de la región entienden que no son países de destino, y están permitiendo a los migrantes extra regionales el paso así como buscando mecanismos de asistencia para ellos. Por ejemplo, Panamá y Costa Rica llevan meses con esfuerzos bilaterales y han logrado una regulación de los flujos en cuanto a entradas y salidas, y acogida en centros de atención especialmente organizados para los migrantes. Es importante señalar que vemos una respuesta positiva en la posibilidad que tienen las personas migrantes de regularizar su situación en varios de los países de tránsito en Centroamérica.

En relación con la respuesta como Movimiento Internacional de la Cruz Roja, queremos que los gobiernos sigan movilizándose y que las autoridades de los países de origen, tránsito y destino, junto con la comunidad internacional y la sociedad civil, trabajen bajo un enfoque de responsabilidad compartida, lo cual para el CICR significa trabajar conjuntamente hacia el bienestar, la protección y asistencia de las personas. Dicha responsabilidad compartida no reemplaza las responsabilidades individuales de los Estados de origen, tránsito y destino.

De la misma forma, se debe garantizar la protección de los derechos de las personas, independientemente de su situación migratoria. Esta respuesta exige una coordinación eficiente con las organizaciones humanitarias ante un flujo de personas migrantes que no es coyuntural, y que va a seguir en los próximos meses.

¿Cuál ha sido la respuesta del Movimiento Internacional de la Cruz Roja al fenómeno de una más intensa migración en Centro y Norteamérica?
Nuestro enfoque es apoyar las autoridades y los actores involucrados, para promover la acogida de estas personas migrantes según los principios humanitarios aplicables y según sus derechos básicos.

En los países donde las Sociedades Nacionales están involucradas en una respuesta directa como auxiliar del Estado, el CICR les brinda su apoyo y experticia en gestión de centros de atención para migrantes, en manejo de casos de heridos o acceso a servicios de salud, o en establecimiento de puntos de llamadas gratuitas como lo ha ido haciendo en Honduras, Costa Rica o México estos últimos meses. De esta manera, nuestra respuesta varía de país a país de acuerdo con las necesidades humanitarias que vamos encontrando.

Por último, también se han traducido unos mensajes de autocuidado al inglés, al francés y al creole, para promover y facilitar unos sencillos consejos prácticos a las personas que desconocen el español y los países donde van a transitar.

 

 

Entrevista original y fotografías en: www.icrc.org